... Elegimos al azar –suponíamos que arriesgábamos poco y nada- y un par de cuadras después ya estábamos en Zeruko.
Cumpliendo las ordenes del Gral. Jon, y después de el precalentamiento de rigor (unos pinchos del mostrador de jamón con brie, pasta de bonito -atún- con mahonesa y pimiento, uno de Txacka -cangrejo, tipo Kani Kama- y el infaltable de tortilla para Ani), arrancamos con los principales:
(Yo seguí con uno de Corazón de alcaucil con higadillo y piñones triturados, que sale caliente y es la locura, y después con uno de Chipirones, mango y foie, una combinación muy interesante)
(Ani, para no perder la costumbre se pidió uno de Chistorra -tipo chorizo colorado pero finito y cumplidor-, aunque esta vez en su versión tempura... Se enloqueció!)
Todo acompañado con sendas -varias- copas de cava de rigor.
Y ya listos y puestos, nos fuimos volando para La Cuchara de San Telmo:
Cuando llegué aquí es que perdí la razón... La pizarra con el menú hablaba por sí sola.
Ya venía bien comido, pero tal variedad de platos, y la parrilla escupiendo fuego ahí nomás a la izquierda de la barra, con la cocina integrada y tres talibanes metiendo mano en apenas ¿dos?, ¿tres? metros invitaban a quedarse. Además, en la barra atendía un cordobés y todo el personal rebosaba de buen rollo...
Al ver el fuego se me ocurrió ejecutar mi programa de "Los 4 elementos" y arranqué:
(El Aire: foie de pato salteado y compota de manzana)
(El Agua: Pulpo de roca con hojas de Berza -tipo repollo- asadas)
(La Tierra: espalda de Cochinillo lechal asado por 6 horas con tximi-txurri -chimichurri-, y una base de salsa de manzana, durazno, no sé, algo dulce... una exquisitez total!)
A decir verdad, ya estábamos listos. Bah, yo, porque Ani no probó bocado en La Cuchara y se limitó a verme comer como vikingo. Decidimos volver al depto a dormir un toque y después ir a la playa, pero de camino pasamos por la Plaza Mayor y justo ese día se estaba haciendo una "feria de colectividades" o algo por el estilo.
Con puestos de diferentes regiones, bailarines en el escenario con sus danzas típicas, y de repente... ante mis ojos, el puesto de Galicia y una olla gigante...
...Con unas señoras que tijera en mano...
... Oliva y pimentón, preparaban un superrecontraexquisitísimo...
...PULPO A LA GALLEGA!!!
... Y sí, después fuimos a dormir un toque y a la playa. Qué linda ciudad y qué bien se come en San Sebastián!
























































